Sobre el programa "Compositores lejos de casa"
El programa trae a Madrid el debut en España de la extraordinaria Prague Philharmonia (Prague Phil), dirigidos por el alemán Oskar Jockel, para interpretar obras clásicas de música esencialmente checa, piezas reconocidas mundialmente, y que expondrán en España, con la excelencia del sonido de esta brillante orquesta, el valor y talento de sus compositores en la historia de la música, con la conexión Haas-Korngold de la ciudad natal.
“Compositores lejos de casa” quiere poner de manifiesto cómo tres imprescindibles creadores musicales se vieron abocados a componer sus obras lejos de sus lugares de nacimiento, siguiendo el destino común de los cambios, devenires y tragedias que asaltaron los siglos XIX y XX, pero sin abandonar jamás la inspiración proveniente de sus raíces culturales, que ensalzaron en sus intemporales creaciones.
Sobre los compositores
Pavel Haas (Brno, 21 de junio de 1899 – Auschwitz, 17 de octubre de 1944)
Fue un compositor checo asesinado durante el Holocausto.
Uno de los más destacados exponentes de la escuela de composición de Leos Janacek. Empleaba elementos folklóricos y de jazz. Su obra es reducida pero importante, en especial sus ciclos de canciones y cuartetos de cuerda.
Nacido en el seno de una familia judía, originaria de Odessa, estudió composición en el conservatorio de esa ciudad entre 1919 y 1921 con Jan Kunc y Vilém Petrzelka, y posteriormente se perfeccionó con Leoš Janáček, que lo apreció como su mejor alumno.
Escribió más de 50 obras, entre ellas sinfonías, corales, música de películas y para teatro y la ópera Šarlatán (El Charlatan), estrenada exitosamente en Brno en 1938.

Erich Wolfgang Korngold. (Brno, República Checa, el 29 de mayo de 1897- Los Angeles, Estados Unidos, 29 de noviembre de 1957).
Compositor y director de orquesta, fue un niño prodigio que llegó a ser uno de los más importantes e influyentes compositores de la historia de Hollywood, además de un notable pianista. Compuso cinco óperas y varias obras orquestales, piezas de cámara y canciones.
De ascendencia judía, su padre Julius Korngold, fue uno de los críticos más importantes de su tiempo. Cuando tenía cinco años podía tocar el piano con su padre para arreglos a cuatro manos y reproducir en el piano cualquier melodía que escuchase. Es uno de los niños prodigios más interesantes de la historia, pues su estilo musical no cambió nunca en toda su vida. A la edad de siete años empezó a componer música.
Korngold fue uno de los padres de la composición musical cinematográfica en Hollywood. Fue el precursor de una música con entidad propia, donde se establecía un vínculo de unión con las imágenes de lo que emergía un nuevo significado. Realizó verdaderas «óperas cinematográficas» (así les decía él con cariño, «mis pequeñas óperas sin canto»).
Fue llamado por Hollywood para dar a las producciones cinematrográficas la reputación que representaban sus composiciones y el prestigio que aportaba la música tardorromántica.
Por el rechazo paterno a la composición de obras para el cine, en 1947 se retiró de la composición cinematográfica para dedicarse de lleno a sus obras de concierto.

Antonín Leopold Dvořák (8 de septiembre de 1841 en Nelahozeves, Bohemia – Praga, 1 de mayo de 1904).
Compositor postromántico, natural de Bohemia —territorio entonces perteneciente al Imperio Austríaco-, fue uno de los primeros compositores checos en lograr el reconocimiento mundial, además de uno de los grandes compositores de la segunda mitad del siglo XIX.
Empleó ritmos y otros aspectos de la música folklórica de su Bohemia natal, siguiendo el ejemplo de su predecesor, el nacionalista de la era romántica Bedrich Smetana.
Brahms quedó profundamente impresionado por el talento de Dvořák y le recomendó a su propio editor, Fritz Simrock. Esta conexión resultó decisiva para la carrera de Dvořák, ya que Simrock publicó sus «Danzas eslavas», un conjunto de obras para orquesta y piano inspiradas en las tradiciones populares checas. Estas piezas catapultaron a Dvořák a la fama internacional.
Con Brahms, quien, fue su mentor y gran apoyo, compartía querencia por la música folclórica, aunque Brahms se inclinaba por las tradiciones germánicas, mientras que Dvořák defendía el nacionalismo checo. La influencia de Brahms se aprecia en el uso que hace Dvořák de formas clásicas como la sinfonía y la música de cámara.
En 1892, Dvořák aceptó una invitación para convertirse en director del Conservatorio Nacional de Música de Nueva York. Durante su estancia en Estados Unidos, se desarrolló su fascinación hacia los cánticos espirituales afroamericanos y la música de los nativos americanos, que, en su opinión, representaban el «alma» de la música americana. Estas influencias son evidentes en la Sinfonía nº 9 en mi menor, comúnmente conocida como la «Sinfonía desde el Nuevo Mundo», compuesta durante su residencia en América.
A su vez, Dvořák, fue mentor de jóvenes compositores estadounidenses, animándoles a explorar sus propias tradiciones musicales. Podemos encontrar su huella en Harry Burleigh, compositor afroamericano, quien introdujo a Dvořák en los espirituales (presentes en su Sinfonía desde el Nuevo Mundo), George Gershwin y en Aaron Copland.
Bedřich Smetana y Richard Wagner fueron influencias tempranas en su música, que también surcó admiración por Franz Liszt. Gustav Mahler fue alumno y admirador suyo.
Se ha descrito el estilo de Dvořák como «la recreación más completa de un idioma nacional en la tradición sinfónica: capaz de absorber la esencia de las tradiciones populares -tanto checas como eslavas- y encontrar formas efectivas de fusionarlas con el rigor de las formas clásicas». En esta mezcla única, destacan el empleo de ritmos de baile, enérgicos y vivaces; las melodías cálidas y líricas, con temas memorables, cantarines y emocionalmente expresivos, donde brilla su habilidad como orquestador, con oído para mezclar timbres instrumentales y crear exuberantes texturas y vibrantes contrastes, que oscilan entre la intensa alegría y la profunda tristeza.

Sobre las obras del programa
Pavel Haas: «Estudio para cuerdas»
El Estudio para cuerdas (Studie pro smyčce) de Pavel Haas es una de las obras más conmovedoras y simbólicas del repertorio del siglo XX. Compuesta en 1943 durante su internamiento en el campo de concentración de Terezín (Theresienstadt), esta pieza fue escrita para la orquesta de cámara del propio campo, en un contexto de extrema adversidad.
A pesar de las condiciones inhumanas, Haas logró crear una obra de gran vitalidad rítmica y fuerza expresiva. El Estudio combina elementos del folclore checo, armonías modernas y una energía casi cinematográfica. Su carácter es marcadamente optimista, lo que contrasta con la tragedia de su entorno: una afirmación de vida frente al horror.
La obra fue interpretada en Terezín bajo la dirección de Karel Ančerl, quien sobrevivió al Holocausto y más tarde dio testimonio de la ejecución de Haas en Auschwitz en 1944. El Estudio para cuerdas es hoy una pieza emblemática de la música compuesta en los campos de concentración y un homenaje a la resiliencia del espíritu humano.
Korngold: Violin Concerto in D major, Op. 35
El concierto para violín Op. 35, de Erich Wolfgang Korngold, escrito para violín solista y una gran orquesta, fue compuesto en 1945. La obra es una muestra brillante de habilidad compositiva para combinar melodías hermosas con una técnica virtuosa.
Consta de tres movimientos:
I Moderato nobile
El primer movimiento del concierto comienza con un solo de violín basado en un tema de la película Another dawn (Otro amanecer), de 1937. Este tema se extiende a lo largo de dos octavas en cinco notas y establece el tono melancólico y emotivo del movimiento. A medida que avanza, el violín solista y la orquesta se involucran en un diálogo musical maravilloso que muestra la maestría compositiva de Korngold.
El segundo tema, más expansivo y lírico, proviene de otra película, Juárez, de 1939.
En el primer movimiento, hay frecuentes cambios de tempo, textura y estado de ánimo, como en una intensa escena cinematográfica. A veces, la tonalidad queda oscurecida por la disonancia, pero la naturaleza teatral de la música hace que resulte natural.
II Romance
El segundo movimiento es un romántico y lírico interludio, que presenta un tema principal tomado de la película Anthony Adverse, del año 1935. Este movimiento ofrece un contraste con el bullicioso movimiento anterior, en un total cambio de estado anímico, con una melodía suave y expresiva, que permite al violín solista brillar en todo su esplendor, en pasajes de romanticismo exuberante.
Este segundo movimiento es un extenso ensayo sentimental. La misteriosa sección central se torna ligeramente expresionista antes de hacer una retransición straussiana a la dulzura de la apertura.
III Allegro assai vivace
El tercer y último movimiento del concierto es un tour de force técnico para el violín solista. Comienza con una primera parte con un ritmo de giga staccato. A medida que avanza, el movimiento se vuelve más rápido y virtuoso, con el violín solista desplegando una serie de pasajes técnicamente desafiantes, que muestran su destreza y habilidad hasta obtener el segundo tema, basado en el motivo principal de El príncipe y el mendigo, de 1937.
La giga staccato del final exhibe la brillantez del compositor en la orquestación. Hay una gran riqueza de temas, todos desarrollados según las líneas clásicas tradicionales. Sin embargo, a medida que los temas regresan, en forma de rondó, nos recuerdan a la música del «título principal», especialmente cuando las trompas retoman el tema principal. La coda literalmente «mastica» este tema al ser reelaborado por la virtuosa parte del violín, hasta que la orquesta al completo termina la obra ejecutando los «títulos finales».
Una joya oculta
Aunque esta composición para violín de Korngold no es tan conocida como lo son otros conciertos famosos del repertorio clásico, citando los de Beethoven o Tchaikovsky, es una obra maestra que merece ser apreciada y valorada. La combinación de melodías hermosas, técnica virtuosa y una orquestación brillante hacen de este concierto una joya oculta en el entorno de la música clásica, siendo el estilo musical del Concierto para violín también coherente con las partituras de películas y óperas.
Además, el concierto para violín de Korngold es un ejemplo de cómo el compositor fue capaz de fusionar su estilo único con las demandas de la música para cine. A lo largo de la obra, se pueden encontrar elementos temáticos que Korngold reutilizó en sus composiciones cinematográficas, lo que demuestra su habilidad para crear música que es tanto emotiva como narrativa.
El concierto para Violín del programa que se presenta en Madrid está dedicado a Alma Mahler, viuda de Gustav Mahler, mentor de la infancia de Korngold.
Fue estrenado el 15 de febrero de 1947 por Jascha Heifetz y la Sinfónica de San Luis bajo la dirección de Vladimir Golschmann.
Aunque a Korngold se le atribuye la introducción del sofisticado lenguaje musical de su formación clásica en los paisajes sonoros de las películas de Hollywood, también se produjo una suerte de inspiración inversa. Como muchas de las obras «serias» de Korngold en géneros tradicionales, el concierto para violín toma prestado material temático de sus partituras cinematográficas en cada uno de sus tres movimientos.
La parte solista del concierto está interpretada por el talento canadiense Blake Pouliot, un violinista de técnica portentosa que toca con un violín Guarneri del Gesu, un instrumento-joya, de altísimo valor y con una sonoridad espectacular que apreciaremos en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional.
Sobre la Sinfonía nº 9 en Mi menor, Op. 95 «Desde el nuevo mundo»
La Sinfonía nº 9 en Mi menor, Op. 95, de Antonín Dvořák, comúnmente conocida como «Desde el Nuevo Mundo», es una de sus obras más célebres y frecuentemente interpretadas. Compuesta en 1893 durante su estancia en Estados Unidos, la sinfonía es una fusión magistral de las tradiciones clásicas europeas con el espíritu musical de América.
A pesar de estar inspirada en América, la sinfonía también transmite la añoranza de Dvořák por Bohemia, mezclando el «nuevo mundo» con ecos de su herencia checa. Esa añoranza movió al compositor a regresar a Praga, después de una estancia de apenas tres años en Estados Unidos. Dvořák falleció en Praga el 1 de mayo de 1904, a la edad de 62 años.
Dvořák creía que los compositores estadounidenses debían inspirarse en sus propias tradiciones populares para crear un estilo nacional único. La sinfonía refleja esta idea, incorporando elementos inspirados en los espirituales afroamericanos y en melodías de los nativos americanos, aunque todos los temas son originales.
Estructura
La sinfonía consta de cuatro movimientos, cada uno con temas y estados de ánimo distintos:
Adagio – Allegro molto (mi menor)
La apertura es dramática y expansiva, con una introducción audaz seguida de un animado primer tema.
El segundo tema, interpretado por la flauta, es lírico y reflexivo, con reminiscencias de espirituales como «Swing Low, Sweet Chariot».
Largo (Re bemol mayor)
El segundo movimiento es el corazón emocional de la sinfonía, con el famoso tema «Goin’ Home» interpretado por el cuerno inglés.
Aunque el tema no es directamente un espiritual, evoca la cualidad conmovedora y anhelante de los espirituales afroamericanos.
El movimiento transmite una profunda sensación de nostalgia y tranquilidad.
Scherzo: Molto vivace (Mi menor)
Este movimiento, enérgico y rítmicamente complejo, se inspira en las danzas de los nativos americanos y en los recuerdos de Dvořák del Scherzo de la Novena Sinfonía de Beethoven.
Su carácter vivo y juguetón contrasta con la solemnidad del Largo.
Allegro con fuoco (Mi menor → Mi mayor)
El final es fogoso y triunfal, entrelazando temas de los movimientos anteriores.
La estructura cíclica da a la sinfonía una conclusión cohesiva y satisfactoria, con una majestuosa resolución en mi mayor.
La sinfonía refleja la creencia de Dvořák en la importancia de la identidad nacional en la música, mezclando elementos checos, afroamericanos y nativos americanos.
El uso que Dvořák hace de la orquesta es magistral, con ricas armonías, colorida instrumentación y expresivos solos, especialmente para el corno inglés, la flauta y los metales.
Como anécdota: Una grabación del movimiento Largo se incluyó en el Voyager Golden Record, enviado al espacio en el año 1977, como representación del patrimonio cultural de la Tierra.