Sobre La Pasión según San Juan
Bach nos invita a la espiritualidad, al recogimiento y a la trascendencia en La Pasión según San Juan (BWV 245), obra maestra de la música sacra. La intensa narrativa de los sucesos previos y la crucifixión de Jesucristo, recreada en majestuosos coros, emotivas arias y recitativos. Fue estrenada el Viernes Santo de 1724, en la Iglesia de San Nicolás de la ciudad de Leipzig.
Bach capturó las emociones y el drama de los hechos narrados, llevando al oyente por movimientos que van del dramatismo a la esperanza, en una intensa profundidad emocional y una brillante complejidad musical.
Esta obra dramática sacra está dividida en dos partes, pensadas para enmarcar el sermón del Viernes Santo en Leipzig.
Su arquitectura musical combina distintos elementos que dialogan entre sí, para narrar y reflexionar sobre la Pasión de Cristo, según el Evangelio de San Juan.
Coro de apertura:
“Herr, unser Herrscher” Un poderoso coro que establece el tono dramático y reverente de la obra.
Recitativos:
Narrados por el Evangelista (tenor), relatan los hechos bíblicos. Los personajes de Jesús, Pilato, Pedro, etc., también intervienen en estilo recitativo.
Arias y ariosos:
Reflexiones personales y emocionales sobre los eventos narrados. Son momentos de pausa lírica que expresan dolor, esperanza o devoción.
Corales:
Himnos luteranos que representan la voz colectiva de la comunidad creyente. Bach los armoniza con gran riqueza y los distribuye a lo largo de la obra como momentos de meditación.
Coros dramáticos:
Representan al pueblo, soldados o sumos sacerdotes. Son intensos y teatrales, como el famoso “Kreuzige, kreuzige ihn!” (“¡Crucifícalo!”).
Coro final y coral conclusivo:
La obra culmina con un coro contemplativo (“Ruht wohl”) seguido de un coral que cierra con solemnidad y esperanza.
Instrumentación
Bach utiliza un conjunto de cuerdas, continuo, flautas, oboes (incluyendo oboe da caccia), y ocasionalmente viola da gamba y laúd, para lograr una paleta tímbrica rica y expresiva.